Aveiro rechaza el proyecto de Milei para recortar el subsidio de gas en Zonas Frías

El Ejecutivo Nacional busca achicar el alcance de la Ley de Zonas Frías. En Mendoza, solo quedaría Malargüe. El intendente de Tunuyán adelantó que dará pelea.
El intendente de Tunuyán, Martín Aveiro, salió a cuestionar con dureza el nuevo proyecto del gobierno de Javier Milei que busca modificar la Ley de Zonas Frías y reducir drásticamente el alcance del subsidio al gas. De concretarse, en Mendoza solo Malargüe conservaría el beneficio, dejando afuera a localidades del Valle de Uco y otras zonas de la provincia que históricamente accedieron a la tarifa diferenciada.
La información fue publicada por El Cuco Digital y generó un fuerte impacto político en la región, donde las bajas temperaturas invernales hacen del gas un servicio esencial para miles de familias.
Tercer intento de recorte
Esta no es la primera vez que el Ejecutivo Nacional intenta ponerle un freno al régimen de subsidios que contempla la Ley de Zonas Frías. Según se conoció, se trata del tercer proyecto que impulsa la administración de Milei con el objetivo de achicar los alcances de esta normativa, que otorga un beneficio tarifario especial a localidades del país donde las temperaturas descienden significativamente durante el invierno.
El mecanismo de la ley fue pensado para compensar el mayor consumo energético que implica calefaccionar hogares en zonas donde el frío es extremo o prolongado. Hasta ahora, varias localidades mendocinas estaban incluidas en ese mapa de beneficiarios.
Sin embargo, el nuevo proyecto presentado por el gobierno nacional apunta a reducir ese listado de manera considerable. En el caso de Mendoza, la modificación dejaría únicamente a Malargüe dentro del régimen, excluyendo al resto de los departamentos que hoy reciben el subsidio.
El Valle de Uco, en la mira del recorte
Para el Valle de Uco, la potencial eliminación del beneficio representa un golpe directo al bolsillo de las familias. Los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos registran temperaturas bajo cero durante buena parte del otoño y el invierno, lo que eleva sustancialmente el consumo de gas en los hogares.
La tarifa subsidiada funciona como un alivio concreto en esos meses, especialmente para sectores de ingresos medios y bajos que dependen del gas de red para calefacción y agua caliente. Perder ese beneficio significaría un aumento considerable en las facturas justo en los meses de mayor demanda.
Es en ese contexto donde la reacción de Aveiro cobra relevancia. El jefe comunal de Tunuyán no solo cuestionó la iniciativa, sino que dejó en claro que piensa dar pelea para que el recorte no avance tal como está planteado.
La postura de Aveiro
El intendente fue contundente al referirse al proyecto nacional. Con la frase "vamos a dar la pelea", dejó establecida su posición de rechazo y anticipó que buscará los mecanismos necesarios para defender el derecho de los vecinos de Tunuyán a mantener el subsidio.
Si bien no se conocieron aún los detalles de la estrategia que llevará adelante, el tono del mensaje indica que Aveiro apunta a construir una resistencia que podría incluir el respaldo de otros intendentes de la zona e incluso de legisladores nacionales que representen a las provincias afectadas.
La cuestión también tiene una dimensión política evidente. Los recortes en subsidios energéticos son una de las banderas de la gestión de Milei, que insiste en la necesidad de eliminar lo que considera distorsiones en las tarifas. Pero del otro lado, los gobiernos locales argumentan que estas políticas no son privilegios sino compensaciones legítimas por condiciones climáticas objetivas.
Un debate que se repite
El hecho de que este sea el tercer intento del gobierno nacional por modificar la ley sugiere que los anteriores encontraron resistencia suficiente como para frenarse. Ya sea por falta de consenso legislativo o por la presión de los territorios afectados, la Ley de Zonas Frías demostró ser un tema sensible que no se puede resolver por decreto ni con un simple trámite parlamentario.
Cada vez que se reabre esta discusión, las comunidades del interior profundo —esas que no están en el radar mediático de Buenos Aires— deben salir a explicar por qué necesitan una tarifa diferente. La altitud, la geografía, las heladas persistentes y la falta de alternativas energéticas económicas son argumentos que se repiten y que, sin embargo, parecen necesitar ser expuestos una y otra vez.
En Mendoza, la situación es particularmente llamativa. Que solo Malargüe quede contemplado en el nuevo proyecto implica desconocer las condiciones climáticas de amplias zonas de la provincia que, aunque quizá no alcancen los registros extremos del sur patagónico, enfrentan inviernos rigurosos con temperaturas que justifican plenamente el beneficio.
Qué puede pasar ahora
El proyecto ingresó al circuito legislativo, pero su aprobación no está garantizada. Para avanzar, necesitará el acompañamiento de diputados y senadores que, en muchos casos, representan a las mismas provincias que resultarían perjudicadas por el recorte.
La posición de intendentes como Aveiro puede ser clave para articular una respuesta conjunta desde los territorios. Si los jefes comunales de las zonas afectadas logran unificar un reclamo y trasladarlo al Congreso, el proyecto podría enfrentar las mismas dificultades que tuvieron los intentos anteriores.
Mientras tanto, la incertidumbre se instala en miles de hogares del Valle de Uco que ya empiezan a sentir el frío y que miran con preocupación cómo un beneficio que consideraban consolidado vuelve a estar en discusión.
La situación permanece abierta y en las próximas semanas se definirá si el proyecto avanza en el Congreso o si la resistencia de los municipios logra, una vez más, frenar el recorte.
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