Boca perdió con Cruzeiro y suma una racha negativa histórica en Brasil

El Xeneize cayó en la Libertadores y acumuló 10 partidos sin ganar en suelo brasileño, su peor marca histórica.
Boca Juniors sumó una nueva derrota en suelo brasileño y estiró una racha que ya tiene contornos históricos. La caída ante Cruzeiro por Copa Libertadores dejó al equipo dirigido por Claudio Úbeda con las manos vacías y con un registro que duele: 10 partidos consecutivos sin poder ganar en Brasil.
Se trata de la peor marca del Xeneize como visitante en territorio brasileño, un dato que contrasta fuertemente con la mística que el club supo construir justamente en ese país, donde conquistó sus últimas dos Copas Libertadores.
Una noche para el olvido en Belo Horizonte
El partido ante Cruzeiro dejó una imagen preocupante. El equipo de Úbeda mostró demasiado respeto por el local desde el arranque y nunca logró imponer condiciones. La propuesta fue conservadora, con pocas llegadas claras y una actitud que no estuvo a la altura de lo que exige la competencia continental.
Para complicar aún más el panorama, Bareiro vio la tarjeta roja y dejó al equipo con un hombre menos durante buena parte del encuentro. La inferioridad numérica terminó de liquidar cualquier posibilidad de reacción.
Con un jugador menos y sin ideas claras para lastimar a Cruzeiro, Boca se fue del Mineirão con bronca y con la certeza de que el resultado pudo haber sido peor.
La mística perdida
Durante décadas, Boca fue un equipo temido en Brasil. No solo por sus resultados, sino por la actitud con la que se plantaba en canchas históricamente hostiles. Allí, en suelo brasileño, el Xeneize escribió algunas de las páginas más gloriosas de su historia copera.
Las conquistas de la Libertadores en 2000 y 2001 tuvieron momentos clave en Brasil. El equipo de Carlos Bianchi sabía cómo competir contra los grandes del fútbol brasileño y solía sacar ventaja de esas series eliminatorias. Esa identidad fue una marca registrada del club durante años.
Sin embargo, los tiempos cambiaron. La racha actual de 10 partidos sin victorias en Brasil habla de un Boca que ya no genera el mismo respeto ni la misma incomodidad en los rivales locales. Donde antes había presencia intimidante, ahora hay un equipo que parece sentirse incómodo lejos de la Bombonera.
Los números que preocupan
Diez partidos sin ganar en un país donde Boca solía ser protagonista no es un dato menor. Es una tendencia que se viene consolidando con el paso de los años y que trasciende a los distintos entrenadores que pasaron por el banco de suplentes.
La estadística incluye derrotas y empates ante equipos de distinta jerarquía dentro del fútbol brasileño. No se trata de haber enfrentado solo a los grandes: Boca tampoco pudo con rivales de menor envergadura en ese territorio.
Este dato pone en evidencia una dificultad estructural del equipo para competir en condiciones de visitante en la región más exigente del fútbol sudamericano. Brasil representa, históricamente, el desafío más grande para cualquier equipo argentino en competencias continentales.
El rol de Úbeda y lo que viene
Claudio Úbeda, quien está al frente del equipo, enfrenta un panorama complejo. La derrota ante Cruzeiro no solo complica las aspiraciones del club en la Libertadores, sino que reaviva el debate sobre la capacidad del plantel para competir en la élite continental.
El entrenador deberá encontrar soluciones tácticas para un equipo que luce sin ideas ofensivas cuando juega fuera de Buenos Aires. La expulsión de Bareiro fue un agravante circunstancial, pero los problemas de Boca en Brasil son previos y más profundos que un episodio puntual de indisciplina.
La serie todavía tiene un capítulo por escribirse con la vuelta en Argentina, donde el equipo intentará revertir la situación apoyado en su gente y en la mística que sí conserva como local.
Un contraste que duele
Lo que más llama la atención de esta racha es el contraste con lo que Boca representó durante sus años dorados en la Libertadores. Un club que ganó seis títulos continentales y que supo ser el más temido de Sudamérica hoy arrastra una marca negativa que no tiene precedentes en su propia historia.
Los hinchas xeneizes miran con nostalgia aquellos equipos que pisaban fuerte en cualquier cancha del continente. La realidad actual es muy distinta: un Boca que no logra encontrar la fórmula para volver a ganar en Brasil.
El desafío para el club no es solo deportivo, sino también anímico. Romper una racha de esta magnitud requiere algo más que un buen partido: exige un cambio de mentalidad que devuelva al equipo la confianza que supo tener cuando cruzaba la frontera.
Por lo pronto, la caída ante Cruzeiro quedó como un nuevo capítulo de una historia que Boca necesita reescribir cuanto antes si quiere seguir siendo protagonista en la Copa Libertadores, según informó Clarín.
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