A los 71 años, Galina corre en moto y rechaza quedarse en casa


Galina Bonapartova, motociclista rusa de 71 años, mantiene intacta su pasión por las motos desde los 11 años. Para ella, andar en moto es medicina y energía que la revitaliza.
Galina Bonapartova tiene 71 años y la motocicleta sigue siendo el epicentro de su vida. No es solo un medio de transporte, sino medicina, energía y motivo cotidiano para no quedarse en el sofá. "Mi moto es mi médico, es mi energía. Me revitaliza y me da un motivo para seguir adelante. No me quedo en casa", afirmó recientemente a medios rusos.
Esta profesora jubilada de una escuela de arquitectura y construcción nació en 1955 en Stavropol, un pueblo donde creció rodeada de caminos de tierra y libertad. Tenía apenas 11 años cuando se subió por primera vez a una moto, el inicio de una relación de seis décadas con las dos ruedas.
Los primeros pasos sobre dos ruedas
En aquellos años iniciales, Galina ni siquiera tenía la fuerza necesaria para accionar el embrague. "O iba cuesta abajo o suplicaba: '¡Tío, arranca la moto!'", recordó en una entrevista al medio ruso Komsomolskaya Pravda. Su padre fue determinante en esos primeros pasos. Él la llevaba de caza y de pesca, y le enseñó a soldar, conducir tractores y esquilar ovejas. Juntos incluso construyeron una casa.
Aquella independencia temprana que aprendió en Stavropol marcó su carácter. Cuando llegó el momento de estudiar, sus padres no querían que se marchara a la universidad, pero ella tomó su propia decisión. "Me escapé de casa. Primero en autobús, luego en tren", contó. Solo un mes después, cuando ya estaba matriculada en el departamento de arte y artes gráficas del Instituto Pedagógico de Nizhny Tagil, envió un telegrama pidiendo que le enviaran ropa de invierno.
Del motociclismo recreativo al deporte
Los estudios nunca frenaron su pasión por las motos. El motociclismo ya formaba parte de su identidad desde pequeña y, con el tiempo, se convirtió en una actividad deportiva seria. En 1973, Galina comenzó a competir en motocross, disciplina que dominaría durante años.
Su trayectoria deportiva la llevó a alcanzar títulos importantes en Rusia. Aunque el contenido original se corta en ese punto, queda claro que Bonapartova no fue una simple aficionada, sino una atleta reconocida que dejó marca en su país.
El accidente que no la detuvo
Uno de los momentos críticos en la vida de Galina ocurrió en San Petersburgo, donde vivió durante muchos años después de abandonar Stavropol. Sufrió un accidente que pudo haber marcado el fin de su carrera motociclista, pero ella no lo permitió. El incidente no frenó su determinación de seguir en dos ruedas.
Ese episodio traumático se convirtió en parte de su historia de resiliencia, demostrando que para Galina la moto es más que una afición: es su propósito vital.
Viajes y conexiones humanas
A los 71 años, Galina sigue recorriendo Rusia en moto. Ha viajado más de 10.000 kilómetros hasta el Lejano Oriente, una aventura que le permitió hacer innumerables amigos en diferentes ciudades y pueblos. No se trata de viajes turísticos convencionales, sino de exploraciones genuinas donde ella es la protagonista de su propio movimiento.
Para Galina, andar en moto no es evasión sino conexión: con el camino, con la naturaleza, con otros viajeros y, fundamentalmente, consigo misma. A una edad en la que muchas personas reducen su actividad física, ella elige exactamente lo opuesto.
El presente y la filosofía de vida
Hoy, Galina sigue siendo motociclista activa. Su mensaje es contundente para cualquiera que crea que la edad es una barrera insuperable. Ella misma lo expresa sin ambigüedad: rechaza la inactividad, rechaza la resignación que muchos asumen como inevitable con los años.
Para ella, la moto funciona como medicina preventiva, como fuente de vitalidad renovada cada vez que se sube. Es su forma de decir que a los 71 años todavía hay mucho por recorrer, mucho por vivir y mucho por descubrir. Galina Bonapartova es, en definitiva, un caso de estudio sobre cómo una pasión temprana puede sostener toda una vida y permitir que alguien se mantenga joven de espíritu, independientemente de los números del documento de identidad.
Leé la historia completa de esta motociclista que desafía la edad.
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