Murió el Indio Solari, ícono del rock argentino, a los 77 años
👥 Sociedadviernes, 5 de junio de 2026· 5 min de lectura

Murió el Indio Solari, ícono del rock argentino, a los 77 años

Cóndor Noticias·Mendoza, Argentina

Carlos "Indio" Solari falleció tras años de luchar contra el Parkinson. Su partida sacude al rock nacional y reaviva la memoria ricotera.

Carlos Alberto "Indio" Solari, la voz más emblemática del rock argentino, murió a los 77 años. Durante la última década había enfrentado el mal de Parkinson, enfermedad que lo fue alejando progresivamente de los escenarios y de la vida pública. La noticia, confirmada por fuentes cercanas a su entorno y difundida por medios nacionales como Clarín, generó una conmoción inmediata en todo el país.

Su partida no solo representa la pérdida de un músico: se va un símbolo cultural que atravesó generaciones, clases sociales y geografías. Desde los recitales multitudinarios hasta las letras que se convirtieron en lenguaje cotidiano, el Indio fue mucho más que un cantante.

El último show ricotero

La muerte de Solari reavivó inevitablemente el recuerdo del último recital de Los Redonditos de Ricota, la banda que lideró junto al guitarrista Skay Beilinson. Aquella despedida ocurrió en 2001, en la provincia de Córdoba, en el marco de la gira de presentación del disco Momo Sampler.

Fue un final sin anuncio oficial. Los Redonditos nunca declararon formalmente su separación, pero aquel show se convirtió con el tiempo en el cierre definitivo de una de las historias más potentes del rock en castellano. La banda había construido un fenómeno cultural único, basado en el boca a boca, la independencia discográfica y una relación casi mística con su público.

Para millones de seguidores, ese último recital quedó grabado como un momento bisagra. No hubo comunicados ni conferencias de prensa. Simplemente, Los Redonditos dejaron de tocar juntos.

Una carrera solista marcada por multitudes y el Parkinson

Tras la disolución de Los Redonditos, el Indio continuó su carrera como solista. Sus shows convocaban multitudes descomunales, muchas veces en ciudades del interior del país que se transformaban por completo durante los días previos y posteriores a cada recital.

Los recitales de Solari como solista se convirtieron en eventos masivos que superaban ampliamente las capacidades logísticas de los lugares elegidos. Localidades enteras se paralizaban, y cada show era una suerte de peregrinación para decenas de miles de seguidores que viajaban desde todos los rincones de Argentina.

Sin embargo, el avance del Parkinson fue limitando sus posibilidades. La enfermedad neurodegenerativa afectó su movilidad y su capacidad vocal, y lo obligó a reducir progresivamente su actividad artística. En sus últimas apariciones públicas, Solari se mostraba visiblemente afectado por la enfermedad, aunque mantuvo siempre una dignidad notable frente a su condición.

Su último recital fue en Olavarría, en 2017, un evento que quedó marcado por la tragedia: dos personas murieron en las inmediaciones del predio en circunstancias vinculadas a la desorganización del evento. Aquel episodio oscureció la despedida definitiva del Indio de los escenarios en vivo.

El legado cultural de un artista irrepetible

Hablar del Indio Solari es hablar de una forma particular de entender el rock, la cultura y la relación entre un artista y su público. Los Redonditos de Ricota nunca se manejaron con las reglas de la industria musical convencional. No aparecían en televisión, no hacían publicidad, no buscaban la masividad a través de los canales tradicionales.

Y sin embargo, se convirtieron en el fenómeno de culto más grande del rock argentino. Sus discos se vendían de mano en mano, sus letras se analizaban como si fueran textos literarios y sus recitales eran rituales colectivos donde miles de personas cantaban cada palabra.

Solari fue el autor de la mayoría de las letras de la banda, textos crípticos y poéticos que mezclaban referencias filosóficas, políticas y cotidianas con una libertad creativa poco común. Canciones como "Ji Ji Ji", "Un poco de amor francés" o "Juguetes perdidos" forman parte del cancionero popular argentino y siguen siendo himnos para varias generaciones.

La reacción en todo el país

La noticia de su fallecimiento desató una ola de homenajes espontáneos en redes sociales, plazas y esquinas de todo el país. Figuras del rock, la política y la cultura expresaron sus condolencias y compartieron recuerdos vinculados a la figura de Solari.

En el Valle de Uco y en Mendoza, como en cada rincón de Argentina, el Indio tuvo seguidores fieles. La cultura ricotera trascendió las fronteras del conurbano bonaerense y de las grandes ciudades, y se arraigó en pueblos y localidades de todo el territorio. No es exagerado decir que prácticamente no existe un rincón del país donde sus canciones no hayan sonado.

El duelo por Solari es también el duelo por una época del rock argentino que parece irrepetible: la de los recitales como experiencia comunitaria, la de la música como resistencia cultural y la de los artistas que construían su camino por fuera del mainstream.

Una despedida sin punto final

Carlos Solari se fue como vivió gran parte de su carrera: sin grandes anuncios, sin espectacularidad mediática, con la discreción que siempre lo caracterizó. Su obra, sin embargo, sigue más viva que nunca. Las canciones de Los Redonditos de Ricota y de su etapa solista continúan sonando en cada rincón de Argentina, y su influencia en la música y la cultura popular es un hecho que trasciende cualquier obituario.

A 25 años de aquel último show ricotero en Córdoba, la partida del Indio cierra definitivamente un capítulo fundamental del rock argentino. Queda su música, quedan sus letras y queda el recuerdo de un artista que eligió siempre hacer las cosas a su manera, sin concesiones.

El rock argentino perdió a una de sus voces más importantes. Lo que dejó, sin embargo, no se apaga.

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