Biodiesel argentino funciona al 75% de capacidad mientras espera nueva ley

La producción de biodiesel acumuló 308.565 toneladas en el primer cuatrimestre, 16% más que 2023 pero aún lejos de su potencial.
La industria del biodiesel argentino atraviesa un momento crítico. Mientras aguarda la sanción de una nueva ley que reguladora su actividad, las plantas productoras operan apenas al 75% de su capacidad instalada, una situación que refleja la crisis estructural del sector que perdió impulso hace años.
Desde 2017, cuando alcanzó su pico máximo de producción, el biocombustible entró en una espiral de caída. La cifra actual de producción no alcanza ni la mitad del volumen que se obtenía hace una década, un retroceso que preocupa tanto a empresarios como a actores políticos del sector rural.
Las cifras del primer cuatrimestre
En los primeros cuatro meses del año, la producción acumulada llegó a 308.565 toneladas. Si bien esto representa un incremento del 16% respecto al mismo período de 2023, la realidad es más compleja.
Esa cifra está 25% por debajo del promedio de los últimos cinco años y constituye el tercer total más bajo desde 2010. En otras palabras, aunque hubo una mejoría interanual, sigue siendo históricamente baja.
El contexto del colapso
La caída sostenida de la producción refleja problemas más profundos que exceden las fluctuaciones del mercado. La espera por una nueva ley de promoción del sector agrava la incertidumbre de los productores, que no saben qué reglas de juego regirán sus inversiones.
La capacidad instalada de las plantas permanece infrautilizada. Esto significa que las empresas tienen la posibilidad de producir mucho más, pero no lo hacen por falta de incentivos, mercados claros o regulación favorable.
Qué espera la industria
Los actores del sector aguardan ansiosamente cambios legislativos que reactiven la demanda y generen certidumbre. Una nueva ley podría establecer mecanismos de protección, acceso a divisas para exportar o cuotas de incorporación de biodiesel en el mercado doméstico.
Sin estos cambios, el panorama sigue siendo sombrío. Las plantas continúan operando muy por debajo de su potencial, generando pérdidas y desempleo en una industria que alguna vez fue motor de la economía rural argentina.
El estado actual
La industria del biodiesel se encuentra en una encrucijada. La leve recuperación interanual no oculta una realidad: el sector sigue en caída libre respecto a sus años de esplendor. Mientras tanto, las máquinas esperan, ociosas, a que desde el Congreso llegue la ley que las reactive.
Fuente: Clarín.
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