La Rioja decretó asueto y Mendoza respondió con crítica política

Hebe Casado cuestionó que La Rioja suspendiera actividades administrativas tras el triunfo de Argentina. Mendoza mantuvo la normalidad.
El triunfo de la Selección Argentina en el Mundial 2026 no solo encendió las celebraciones en las calles. También disparó una disputa política entre provincias sobre cómo corresponde festejar un logro de esa magnitud desde la gestión pública.
La Rioja fue una de las primeras jurisdicciones en tomar una decisión al respecto: el Gobierno provincial decretó asueto administrativo para toda la mañana del miércoles 17 de junio. La medida incluyó a empleados estatales y escuelas públicas, permitiendo que funcionarios y estudiantes disfrutaran del festejo sin obligaciones laborales.
El cuestionamiento desde Mendoza
Desde el otro lado de las montañas llegó la crítica. Hebe Casado, vicegobernadora de Mendoza bajo la administración de Alfredo Cornejo, salió al cruce de la decisión riojana a través de sus redes sociales. Su mensaje fue directo: mientras La Rioja paraba, Mendoza seguía trabajando.
"En Mendoza estamos muy contentos, muy felices con el triunfo de la Selección, pero consideramos que la mejor forma de festejar es trabajando con entusiasmo", sostuvo Casado. La frase condensaba la postura del gobierno mendocino: celebración sin paralizar la máquina estatal.
La defensa riojana
Desde La Rioja no dejaron pasar la cuestión sin responder. Las autoridades del Poder Ejecutivo provincial defendieron firmemente su decisión en un comunicado oficial. Argumentaron que el asueto buscaba respaldar el sentimiento popular y la identidad cultural que genera el fútbol en la sociedad.
"Nos llena de orgullo y nos recuerda la fuerza que tiene un pueblo cuando sueña, se esfuerza y trabaja unido", señalaron desde el gobierno riojano en su justificación. La medida, en su visión, garantizaba que estudiantes y trabajadores tuvieran un espacio real para compartir la alegría del certamen mundialista.
Servicios esenciales sin interrupción
Aunque decretaron la suspensión de actividades durante las primeras horas de la mañana, las autoridades riojanas dejaron claro que nada crítico quedó desatendido. El esquema incluyó guardias mínimas en áreas indispensables y operativos especiales permanentes en salud y seguridad.
Los centros de salud pública funcionaron sin interrupciones, al igual que las fuerzas de seguridad provincial. Se trataba, en definitiva, de una parálisis selectiva: tiempo para festejar sin comprometer servicios esenciales.
El contraste de modelos
El cruce reflejaba dos formas distintas de entender la gestión pública ante un evento de trascendencia nacional. Mendoza priorizaba la continuidad administrativa y simbolizaba la celebración a través de la productividad. La Rioja daba por válido reconocer explícitamente el momento extraordinario que vivía el país.
No se trataba solo de un debate administrativo. La polémica tocaba aspectos más profundos: qué significa festejar desde el Estado, cuál es el equilibrio entre reconocer momentos históricos y mantener la máquina pública funcionando, y cómo cada provincia interpretaba su rol durante una jornada de alegría colectiva.
La victoria argentina había abierto grietas donde antes no las había, al menos en términos de política provincial. Dos gobiernos, dos decisiones, dos mensajes distintos sobre cómo celebrar juntos sin dejar de gobernar.
Leé la nota completa y enterate de la polémica entre provincias.
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