Terremotos en Venezuela liberaron energía equivalente a 178 bombas atómicas

Los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio en Venezuela liberaron una energía extraordinaria. El gobierno reporta más de 3.500 muertes y miles de desaparecidos.
Los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio liberaron una energía equivalente a 178 bombas atómicas, según datos difundidos por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología. Los sismos, de magnitud 7.2 y 7.5, dejaron un saldo devastador: 3.535 muertes confirmadas, más de 16.700 heridos y miles de desaparecidos.
Gabriela Jiménez Ramírez, titular de la cartera científica, explicó que los movimientos liberaron "una cantidad extraordinaria de energía equivalente a la explosión de millones de toneladas de TNT o a cientos de bombas nucleares". El primer terremoto generó una energía comparable a 63 bombas como la de Hiroshima, mientras que el segundo alcanzó un equivalente cercano a 178.
Un fenómeno sísmico poco frecuente
Lo inusual del evento fue que ambos terremotos ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia, constituyendo lo que los especialistas denominan un "doblete sísmico". A diferencia de las secuencias habituales, donde un sismo principal es seguido por réplicas de menor magnitud, en este caso se registraron dos terremotos principales de intensidad similar con epicentros muy próximos.
Este fenómeno raro llamó la atención de la comunidad científica internacional. El segundo movimiento no puede considerarse una simple réplica del primero, sino un evento sísmico independiente de comparable envergadura.
Dónde ocurrió y por qué
La zona afectada se ubica sobre el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta. El antecedente más próximo de un terremoto de magnitud comparable en esa área data del 29 de octubre de 1900, hace más de un siglo.
Los expertos llevaban años advirtiendo sobre la posibilidad de que ocurriera un evento de gran intensidad en la región. La acumulación de energía en esa zona de contacto entre placas hacía probable un movimiento sísmico importante en el mediano plazo.
La energía liberada
Jiménez Ramírez detalló que la energía que se propaga en forma de ondas sísmicas y produce el movimiento del suelo representa solo una parte de la energía total liberada durante la ruptura de la falla geológica. Una proporción significativa de esa fuerza se disipa en forma de calor por la intensa fricción entre las rocas, mientras que otra parte se invierte en deformar la corteza terrestre.
La funcionaria recordó que estudios científicos indican que ningún fenómeno individual permite predecir un terremoto, además de que su intensidad varía considerablemente según múltiples factores geológicos y tectónicos.
El impacto humanitario
Más allá de los números científicos, la catástrofe dejó un costo humano devastador. El balance oficial del gobierno reporta 3.535 personas fallecidas, más de 16.700 heridas y miles de desaparecidas. La infraestructura sufrió daños considerables que afectarán la recuperación a largo plazo.
Los terremotos de Venezuela se suman a la lista de eventos sísmicos catastróficos que recordaron a la comunidad internacional la importancia de sistemas de alerta temprana y construcción antisísmica en zonas de alto riesgo geológico.
Conocé los detalles de la catástrofe sísmica que sacudió a Venezuela hace poco
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